Desde su fundación (2009), la Casa de la Literatura Peruana se ha posicionado como uno de los centros culturales de gestión pública más importantes en la capital y a nivel nacional.
Esta institución, de manera innovadora, rigurosa e inclusiva, facilita el acceso y la participación en la cultura y la educación con la finalidad de formar una sociedad lectora. Esta labor se desarrolla a través de diversos programas, actividades y servicios dirigidos a diversos públicos desde la primera infancia hasta adultos mayores. A continuación, voy a nombrar algunos de los programas más destacados:
El programa Bebetecas es un referente a nivel latinoamericano, tiene más de 10 años de existencia, y viene formando lectores desde la primera infancia a través de la canción, la palabra oral y el afecto. Se han publicado cuatro cancioneros en donde se recopila y musicaliza un amplio repertorio de la canción popular para la infancia. Publicaciones, capacitaciones, sesiones con familias y con mujeres gestantes en hospitales, entre otros, son servicios íntegramente gratuitos y con un profundo impacto social en una población vulnerable.
El programa Abuelos y abuelas cuentacuentos también con más de 10 años de existencia. Es un espacio dirigido a personas adultas mayores, quienes con su experiencia de vida y amor por la palabra forman lectores y lectoras a través de la narración oral en escuelas y otros espacios, propiciando la transmisión de la memoria y el diálogo intergeneracional.
Las exposiciones museográficas plantean lecturas críticas y sensibles de la literatura peruana. A través de una mirada interdisciplinaria, se presenta la obra de un autor o autora, un tema, un periodo, se exhiben documentos que nos aproximan a diversos contextos de creación. De este modo, se amplía el canon literario y las formas de enseñanza de la literatura tanto en la escuela como en la sociedad. De esta manera, se formula una propuesta de educación patrimonial que enriquece la experiencia lectora, brinda otras herramientas y miradas a las y los docentes, y genera conciencia sobre el valor y preservación de los archivos.
El área de Biblioteca cuenta con diversas salas y servicios: la Sala de Literatura infantil Cota Carvallo dirigida a las infancias; la sala Mario Vargas Llosa dirigida a público joven y adulto, la colección José María Arguedas dirigida a docentes y el Café literario, un espacio para aproximarse a la lectura de manera espontánea. Brinda servicio de préstamo a domicilio, el cual es muy escaso en nuestra ciudad; y realiza diversas actividades culturales, además de intervenciones itinerantes y descentralizadas (Casitas de la Literatura).
Todos estos programas se sostienen a través de equipos de trabajo especializados que coordinan entre sí para lograr crear y ejecutar labores de investigación y curaduría, de conservación y preservación de archivos, de diseño de exposiciones, de mediación de lectura literaria para diversos públicos, de desarrollo de actividades culturales, entre otros. Esta experticia se ha construido a lo largo de los años, la cual ha contribuido a tener un centro cultural de calidad para toda la ciudadanía.
Desde agosto de 2026 hasta fines de setiembre no se le ha renovado las órdenes de servicio a más de 30 profesionales de la cultura en la Casa de la Literatura Peruana. El motivo es la “falta de presupuesto”. Esta situación genera preocupación y varias preguntas.
Al respecto, es importante precisar que en los últimos años la Casa ha venido siendo objeto de la inestabilidad política y de gestiones que han debilitado su institucionalidad. Recordemos que en 2024 se le negó el Premio Casa de la Literatura Peruana al historietista Juan Acevedo, anulando así la existencia de dicho premio, que años anteriores lo habían recibido destacados escritores y escritoras como Óscar Colchado, Jorge Eslava, Rosella Di Paolo, Carmen Ollé, entre otros. Ese mismo año se cambió la estructura orgánica de la institución, reduciéndola a solo dos unidades funcionales: Educación y Biblioteca. Si bien, estas son fundamentales, no comprende las funciones de áreas como Archivo; Investigación y curaduría; Museografía. De este modo, se generó el marco para su reducción paulatina.
La actual gestión ha implementado nuevas estrategias, programas y actividades como la creación del Fondo editorial, la descentralización de actividades a través de servicios bibliotecarios y la formalización del Premio Casa de la Literatura, que sería muy importante volver a lanzar y reponer el premio negado a Juan Acevedo. Esta gestión también debe garantizar lo ya construido, así como el Viceministerio de Gestión Pedagógica del Ministerio de Educación debe dimensionar la trascendencia e impacto positivo de esta institución a la sociedad y a la educación nacional.
Aún las preguntas persisten en torno a qué va a ocurrir con el proyecto cultural de la Casa de la Literatura Peruana sin personal calificado: ¿Por qué no brindar sostenibilidad a lo ya construido?, ¿cómo va a ser posible realizar 2 exposiciones temporales al año sin museógrafos, diseñadores, arquitectos?, ¿cómo se va a garantizar la conservación, preservación y difusión de los trece archivos literarios sin conservadoras y archiveros?, ¿cómo va a ser posible crear material educativo, realizar capacitaciones a docentes a nivel nacional, sostener el programa de voluntariado abuelas y abuelos cuentacuentos y otras acciones relacionadas a la escuela sin especialistas?, ¿cómo va a ser posible mantener el programa de bebetecas y brindar servicios bibliotecarios a las infancias sin mediadoras de lectura especializadas?
Sigamos habitando esta Casa que es nuestra, en donde nos encontramos con un acervo literario y artístico grandioso en el cual podemos reconocernos; en donde podemos conocer nuestra historia e imaginar un futuro; en donde podemos ejercer nuestros derechos culturales, los cuales son indispensables para una sociedad crítica y plena.
