Las voces literarias y no literarias de nosotras, las mujeres negras, son esenciales porque visibilizan luchas históricas antirracistas y el sexismo, aportan perspectivas únicas en política, arte, educación y activismo, y generan cambios sociales que fortalecen la democracia y la justicia. Su importancia radica en que transforman narrativas que no cesan de evolucionar: antes las silenciaban y hoy son motor de resistencia, creatividad y liderazgo
Por: Luz Ramírez Ojeda (LURO)
Inauguramos esta columna sabiendo que investigaciones diversas nos dicen que -en una era de ansiedad generalizada, rezago nefasto de la época del encierro obligado, de la incertidumbre por el futuro inmediato- las mujeres negras siguen luchando por sobrevivir. La historia llena de decepciones por la invisibilización estratégica resistida han generado un deterioro esencial de confianza que genera una distancia de objetivación de lo que nos ofrece. Pero, en este espacio periodístico independiente encontramos verdad, valoración y respeto. Por ello, nos hemos sumado a Escena Liberada con una pieza del rompecabezas cultural peruano que servirá para rescatar memorias invisibilizadas, herencia viva y apuestas reflexivas para la reconfiguración de cánones literarios y académicos que sostuvieron -y sostienen- intentos de postración a los aportes intelectuales afroperuanos femeninos.
Tenemos una línea de tiempo en la memoria de aquellas ancestras, nuestras mayoras, que fueron construyendo camino para que se dé micrófono a nuestras Voces Poderosas y es a ellas a las que dedicaremos la ofrenda de nuestras letras críticas en esta columna. Porque tenemos muchos ejemplos inspiradores que nos adelantaron y otros que están vivos. Victoria Santa Cruz Gamarra y Delia Zamudio Palacios, en primer lugar, nos guían.
Entre las referentes vivas que tenemos el privilegio de conocer y haber apreciado de cerca su labor, anotamos el ejemplo inspirador en Perú de Mónica Carrillo Zegarra: escritora, periodista y activista afroperuana, fundadora de la organización LUNDU, Centro de Estudios y Promoción Afroperuanos. Mónica ha utilizado su voz poética, musical y profesional para denunciar el racismo, promover la valoración de la cultura afroperuana y defender los derechos de las mujeres afrodescendientes. A través de sus escritos, conferencias y, trabajo comunitario y filantrópico, ha contribuido a que la sociedad peruana reconozca la presencia histórica y los aportes de la población afroperuana.
Foto:LUNDU
¿Cómo ha generado estos cambios reales? Impulsando el debate público sobre el racismo cotidiano y estructural en el Perú; promoviendo la representación positiva de las mujeres negras en los medios y la educación; fortaleciendo la autoestima e identidad cultural de niñas y jóvenes afroperuanas; contribuyendo a la recuperación de historias y memorias afrodescendientes que durante mucho tiempo fueron invisibilizadas.
Voces de mujeres como la de Mónica Carrillo demuestran que cuando las mujeres negras cuentan sus historias, escriben poesía, investigan, enseñan o lideran organizaciones, no solo transforman sus propias vidas, sino también la manera en que toda una sociedad comprende la diversidad, la justicia y la identidad.
La literatura es esa herramienta que puede servir para mantener o para deconstruir la ideología colonizadora imperante, la costumbre hasta el momento hecha ley, el orden social regente. La escritura puede ser la medicina natural sin efectos secundarios, que tarda, pero es efectiva y preventiva. Las obras de las mujeres afrodescendientes y de la diáspora en las Américas no solo hablan de su mundo interno acuchillado y explotado por la interseccionalidad que las atraviesa, de su comunidad resiliente, de la historia no contada ancestral y del develamiento de que el ser humano esclavizado en este continente era un producto descartable considerado no humano; también, reflexiona sobre su lugar en el mismo feminismo que negó la necesidad de especificar que no todas las mujeres viven de la misma manera por lo que luchan ya que no podemos hablar de un feminismo universal; y habla, además, del futuro que quieren sea una realidad. Porque la Literatura puede ser la performance de la reflexión crítica y también la inspiración de discursos políticos para políticas públicas necesarias de implementar.
Hija de negra
Dudé si traerte al mundo era una decisión acertada,
Dudé porque desde los ancestros vivimos relegadas,
Mas en mi espíritu soplaba tu energía fresca
Y tu haz luminoso convertía a mi interior en bresca.
Tenemos acumuladas historias socolor
Rotulando nuestra piel hermosa,
Con mensajes que inducen al dolor
Y con una meta lastimosa.
Voces nos escupen «ladrona» y «amancebada»,
Voces nos gritan «cochina» y «domesticada»,
Voces nos rugen «objeto» y «aneuronada»,
¡No aceptan a la Eva mitocondrial africana por la ciencia declarada!
Serás, niña, parte de la diáspora latina
Que danza en muchos países invisibilizada
Porque, aunque digan que ha sido reivindicada,
Nuestra atención es hasta hoy procrastinada.
Oficio de limpieza, cuidados de profesión,
Impuestos han sido como nuestra opción.
Algunos no entienden nuestra condición independiente
Pues no conocen el doloroso rechinar de los dientes.
Nos nace dar la mano aun en maloliente rincón
Y generosamente siempre sanamos a un corazón
Con la sonrisa plena y el armonioso canto
Ritual de dulcecitos y el cariño que ahuyenta todo espanto.
No somos las que generalmente comemos perdices
Pero siempre encontramos motivos para celebrar;
Con menores ingresos y sin poder ahorrar
Evitamos que el día a día se desarmonice.
Aunque el entorno dificulte oportunidades
Avanzamos de a pocos empoderadas
Y a pesar de no sentir igualdades
Nos creamos felicidad de la nada.
Negras somos, niña, ¡son nuestras raíces!
Y que nadie se equivoque con nuestro candor,
Que una fuerza poderosa recorre los matices
De nuestros milenarios resiliencia y pundonor. (LURO)
