Christian Solano: “Ahora una revista impresa adquiere un valor relevante”

Director de la revista literaria impresa y virtual Letra Chica nos ofrece algunos alcances sobre la nueva publicación a puertas de lanzar su segundo número. Fotos: Difusión

Foto: Rosana López Cubas

Desde hace algunos meses circula en nuestra ciudad, Letra Chica, una publicación literaria que se gesta como un proyecto de estudiantes del Magíster en Escritura Creativa de la Universidad Diego Portales (UDP) de Chile, bajo la guía de la docente Natalia Matzner y la dirección de Christian Solano, Felipe Villanueva, Francisco Rojas y Marla Corales. Letra Chica incluye textos de narrativa, poesía, no ficción y cómic (ficción y no ficción). Autores como Álvaro Bisama o la escritora peruana María José Caro, aportaron en el contenido con sus artículos.

-Christian, disculpa la pregunta cliché, ¿cómo surgió Letra Chica?

-Primero pensamos en crear la revista en torno al magister de Escritura Creativa de la UDP en dónde los colaboradores de la revisa nos conocimos. Pero luego el proyecto creció, se fue sumando gente y consideramos necesario abrirnos a más focos académicos y, principalmente, a los talleres que consideramos semilleros de nuevos talentos. Abrir en vez de acotar. Ahí la revista ganó mucha fuerza en el sentido de pluralidad de voces/opiniones y una posibilidad concreta de periodicidad.

-La publicación es en físico y virtual. ¿Cuáles son los objetivos de Letra Chica dado que nace en una coyuntura en donde la cultura es censurada?

-Una parte de la idea primigenia fue adelantarnos a esta censura que vendría. Nos quedaba claro que con el gobierno actual la cultura se restringiría y aquí estamos hablando de Chile, pero es el mismo panorama en Perú, así que ese fue otro vector inspiracional. En ese sentido, autofinanciar este proyecto se ha convertido evidentemente en un gesto político, una toma de posición en contra. No obstante, esperamos que en un futuro muy cercano podamos conseguir auspicios no solo para imprimir la revista sino también para poder aumentar el tiraje e incluso pensar en llevarla a otros países. Es cierto, lo digital hoy es parte del ecosistema, pero un objeto impreso adquiere un valor relevante ya que es una forma, digamos, viva o tangible de la circulación cultural. Ese ha sido uno de los puntos más celebrados de la iniciativa: que se pueda tocar, hojear, subrayar. Algo que existe en el mundo. Un impreso es ya una forma de resistencia.

-La revista circula entre Perú y Chile. ¿Qué nos puedes decir de este intercambio?

-Soy peruano y mis colegas son chilenos, pero, como suelen decirme, ya estoy muy chilenizado y, en cierta forma, es algo de ida y vuelta porque también el resto del equipo se ha peruanizado. Dos de los participantes vienen de regiones —del sur, para ser más precisos—. El diseñador vivió muchos años en Perú (esto es una casualidad). Lo que buscamos, quizás, es una descentralización de las voces o las opiniones. Asimismo, que tenga un pie puesto en Perú y otro en Chile es un proceso enriquecedor. El primer número surgió en el contexto chileno, la lanzamos primero en Chile y luego en Perú, pero el lanzamiento del segundo número, por ejemplo, a la inversa, primero Lima y luego en Santiago. La vemos como una revista latinoamericana, en el fondo, porque nuestro afán es llegar a más lugares: Argentina, Colombia, Ecuador, Bolivia —incluido Brasil, porque no—. Sentimos que la «Letra chica» (como nombre, como concepto) también habla de esta lateralidad que implica ser sudamericanos.

-Con respecto a los contenidos. ¿qué temáticas son relevantes para publicarlas?

-La revista no es temática. Si hay algo temático surge más bien de los textos que, en su conjunto, le van dando el norte a cada edición —o al menos eso queremos creer—. Buscamos encontrar un equilibrio en publicar autores tanto consagrados como inéditos. Es una forma de decir que, si bien nos importan estás voces consagradas, estamos en un mundo tan plural que todo puede convivir. Hay un cierto espíritu de almanaque en la revista, o de muestrario si así se quiere ver. También una plataforma: no solo para estás voces nuevas o casi incógnitas, sino para que cualquiera tenga la oportunidad de leer desde ahí. Va en los dos sentidos

– ¿Qué diferencia a Letra Chica de publicaciones similares?

-La diferencia de Letra Chica es, justamente, la letra chica. Pensamos en la letra chica como eso que pasa colado, que no se lee o se omite. Y es eso lo que queremos posicionar. Inducir esa lectura omitida. Además de la diversidad de temas te diría que parte importante de nuestra voz es este circular de datos innecesarios o redundantes o que muchas veces ignoramos. Nosotros nos sentimos un poco «letras chicas» entre letras grandes —o la metáfora de estar a hombros de gigantes, aquí caben muchas otras—. Es un espacio donde todo es posible: grandes, chicos, datos laterales, cómic, biografías, ensayos. Pero siempre con profundidad de campo, privilegiando la calidad, las voces pequeñas que merecen ser escuchadas. O más bien leídas.